De serios, sólo tienen los trajes. Jueces de la CSJN
Con la Corte Suprema que tenemos los argentinos no puede menos que pasar lo que sucede en otras provincias con la Injusticia. Un Corte vacía para las mayorías, que avanza con dedicación para favorecer a los poderosos.
Suponemos que una Justicia equilibrada es independiente y justa. Valores imposibles de hallar en éstos faraones semidioses de nuestro país. Equilibrar significa sentir lo que otros sienten ante los atropellos, como si a ellos mismos les sucediera o tuviesen que defender a su madre o hija.
Ahora, cuando la Justicia pasa a ser el síntoma del poder mismo y no la causa de la liberación, es cuando se desequilibra.
Hechos no cuentos
Antes era el comunismo y el anarquismo, después la UCRI, luego el peronismo, después el populismo con una mezcla de todas las anteriores motivos para perseguir y desaparecer personas e ideas. Ahora son merenderos, casas de dirigentes sociales y ongs como sucede en Jujuy y CABA, los ultrajados.
Cuando hay persecución de cualquier tipo los motivos son varios pero dos son imprescindibles nombrar: Dictadura judicial y política; e impunidad.
Nunca fueron los de la Década Infame o la revolución conservadora desde Mitre hasta Roca los juzgados o perseguidos. Hicieron sus riquezas con sangre y fuego, tomando tierras, miles de hectáreas para generar distancias sociales y pobreza al resto. Sobre ésos cimientos construyeron la Argentina de hoy.
Cuando el Estado de cualquier lugar persigue a las personas por su actividad, y utiliza a la Justicia a la medida que necesita, ése Estado ya no existe, no hay Democracia posible.
Las instituciones rotas sólo se reparan con Justicia real.
Pero en el mundo éso no existe.
Morales en Jujuy no es un caudillo, sino un patotero con poder como lo fueron Galtieri o Videla. No le interesa una provincia transversal, compró la Justicia y se la dio a sus legisladores amigos cuando aprobaron su continuidad en el poder.
Morales es la síntesis de lo que cualquier provincia de mi País no debe permitir, y la gente debe rechazar.
Cuando se estigmatiza a los movimientos sociales se pierde el foco y eje de la historia nacional: San Martín y Belgrano, el mismo Urquiza estuvieron rodeados de hombres y mujeres de pueblo, campesinxs, obrerxs, profesionales. Y de hecho los hijos de hacendados y terratenientes pagaban para sus hijos no vayan a luchar por la libertad.
Y se pierde el foco porque los que realmente hunden al país año tras año son los poderosos dueños de los bancos, las tierras, el comercio.
La historia lo marca: el centralismo de Buenos Aires capital porteña, unitaria, persecutoria, negadora de derechos, anti federal.
Por tales motivos, cuando hagamos un país federal de verdad, cuando haya industrias y trabajo genuino para las familias ahí Argentina comenzará a crecer más pareja.
Nadie en un país como el nuestro puede creer que el alimento aumenta porque aumenta el dólar. Los que aumentan las ganancias y manejan el alimento no sufren, viven del Estado y las personas que todos los días salen a trabajar, a buscar su puchero a las calles.
Y los responsables son la casta que nos gobierna, porque ya no se vislumbran líneas diferenciadoras, parecen todos similares en su accionar, cada uno crea un ghetto de poder impermeable al resto, porque ahora son «funcionarios» nombre como si fuera un blason medieval con el cual darse dignidad.
Y creo en la política, en aquella justa y soberana, la política que comienza en las barriadas, que se camina, que se entiende y soluciona.
Creo en políticas y políticos que ostentan valores de producción, trabajo y respecto por el ser humano. Sin éstas premisas no hay vida social posible en un mundo materialista y tímido para solidarizarse.

